¿De quién es la culpa de tu peso extra?
Quédate conmigo en este episodio porque este tema no te lo quieres perder. Es para ti y te va a ayudar no solo a asumir responsabilidad, sino a dar un paso que puede cambiarlo todo.
Y antes de entrar al tema, quiero decirte algo importante. Estamos a días de empezar un nuevo recorrido de Más Allá del Peso, que es el espacio ideal para soltar el peso extra y crear tu mejor versión. Si quieres hacerlo acompañada, con guía y con estructura, apúntate hoy mismo en monicasosa.com/primerafila. Ahí te aviso en cuanto abramos puertas.
Y ahora sí, vamos al tema.
Sé que muy probablemente, desde que viste el título de este episodio pensaste: “Pues sí… la culpa de mi peso extra es mía”. Y quizá dentro de ti dices: porque como de más, porque como lo que no debo, porque no tengo horarios, porque como mucho postre, porque tomo vino, porque como harinas. Y sí, esa es la acción que suele estar detrás de los kilos extras. Pero con este episodio quiero irme más allá.
Quiero que te preguntes algo con mucha honestidad: ¿qué estás esperando que cambie en tu vida para poder soltar el peso extra? ¿Hay algo que tú sabes que si desapareciera, o si fuera diferente, te haría más fácil comer mejor?
¿Qué es?
¿Es tu edad? ¿Los antojos de tu esposo? ¿Tu trabajo? ¿Tu vida social? ¿El estrés? ¿El país donde vives? ¿Tus hijos? ¿Tus horarios?
En mi caso… era vivir en Estados Unidos. Literal. Al mes de llegar aquí subí diez kilos. Diez. Y a quien le contaba me decía: “Ay sí… bienvenida… es que aquí la comida engorda”, “Engordas solo de verla”, “Las porciones son enormes”, “Algo tiene la comida aquí que engorda”. Y quizá no todo mundo me lo decía, pero bastaron un par de personas para que eso me retumbara como una verdad absoluta.
Recuerdo perfecto que una de ellas me dijo: “Resígnate… eso es solo el principio. Ni luches. Mejor acéptalo, porque aquí así es”. Y algo dentro de mí no terminaba de convencerme, porque, perdona, no todas las personas que viven aquí tienen sobrepeso.
Pero bueno. Yo trataba de ponerme a dieta, y mi esposo abría botellas de vino, y yo pensaba: no puedo despreciarlo. Empezábamos a conocer gente, íbamos a casas, y yo pensaba: ni modo que no coma lo que me ofrecen. Entonces mi conclusión era: el cambio me hizo engordar y por culpa de mi nueva vida me era imposible bajar de peso. Si a eso le agregamos conversaciones con amigas que decían con total certeza que después de los cuarenta el metabolismo se hace más lento y hasta el aire engorda, pues ya tenía más culpables en la lista.
Entonces mi pensar era: si no viviera en Estados Unidos, si mi esposo no fuera tan antojado, si no tuviera tantos compromisos, si fuera más joven, no tendría peso extra. Claro que no me lo decía así, tan literal, pero lo creía. Totalmente.
Y aquí pasó algo importante. Había días en que las circunstancias eran “perfectas”. Mi esposo se iba de viaje, no tenía compromisos, tenía comida saludable en casa, y aun así yo comía de más. Ahí fue cuando algo dejó de cuadrarme. Porque si el problema era el país, o los antojos de mi esposo, o mi vida social, ¿por qué seguía pasando?
Fue entonces cuando empecé a hacer mi diario de alimentos. Y el diario me ayudó a ver algo con mucha claridad: la comida extra no tenía nada que ver con vivir en Estados Unidos, ni con los antojos de mi esposo, ni con mi vida social. Consumía comida extra en momentos que no eran comida. Antes de comer, después de comer, entre comidas. Picoteo constante, snackeo, abrir la alacena sin hambre.
Ahí pude reconocer algo clave: mi peso extra era por comer extra. Pero el diario solo me mostró el comportamiento. Lo que realmente cambió todo fue empezar a notar qué estaba sintiendo cuando comía. Empecé a ver que comía cuando estaba sola, cuando estaba incómoda, cuando extrañaba mi vida anterior, cuando estaba aburrida, cuando estaba frustrada. Y ahí entendí algo profundo: comía de más para evitar sentir menos.
No es algo consciente. No es “no voy a sentir, mejor como”. Es automático. Porque ¿qué es sentir? ¿Qué es permitirte experimentar una emoción? Yo no lo sabía. Ni siquiera me lo cuestionaba. Yo creía que era bueno ser positiva siempre, y me consideraba positiva. Decir “estoy triste” era de quejosas, de negativas. Yo no soy así. Lo paradójico es que no expresaba mis emociones negativas porque no sabía que era necesario, pero bien que me quejaba de todo: del clima, de mi peso, de mi falta de fuerza de voluntad.
Y aquí está el mensaje central de este episodio: no es la circunstancia lo que te hace subir de peso, es lo que haces para no sentir lo que esa circunstancia te provoca.
Te comparto esto hoy porque quizá tú quieres soltar peso extra. Sientes que cargas kilos que no van contigo, que no te representan. Pero una parte de ti está convencida de que ciertas circunstancias de tu vida tienen que cambiar para que tú puedas bajar de peso. Y otra parte de ti cree que esas circunstancias no van a cambiar, y entonces también cree que no vas a bajar de peso.
Si has llegado hasta aquí, sigue conmigo. Respóndete esto con honestidad: ¿a quién le estás echando la culpa de tu peso extra? ¿Qué crees que si cambiara, tú no estarías cargando estos kilos? Nómbralo. Identifícalo. Míralo. Y date cuenta de cuánto poder le estás dando. Y sobre todo, date cuenta de que si eso no cambia, hay algo que sí puedes cambiar tú. Quítale el poder a eso y póntelo tú.
Te propongo algo simple y poderoso. Escribe en un papel todas las quejas que tengas de esa situación. Todas, sin filtro. Quejas de tu esposo, de tus hijos, de tus papás, de tu edad, de tu trabajo, de tus horarios, de tu vida social, de lo que sea. Date permiso de quejarte en un espacio seguro. Luego observa lo que sientes. ¿Enojo? ¿Frustración? ¿Resentimiento? ¿Tristeza? Y ahora pregúntate: ¿cuántas veces he comido para no sentir esto? Porque ahí está la raíz.
Y hoy puedes hacer una promesa simple: no voy a comer para evitar sentir. Cuando tenga hambre, como. Cuando sienta emoción, respiro.
No necesitas que tu vida cambie para cambiar tú.
Tenlo presente: Tu si Puedes hacerlo. 🧡
Y si quieres hacerlo acompañada, recuerda que estamos por empezar Más Allá del Peso. Apúntate en monicasosa.com/primerafila. Será un honor acompañarte.
Vive Espectacular 🦋
Con mi cariño
Tu coach Mónica.
Dame por favor tus datos para poder compartir contigo cada semana estas herramientas que sé que funcionan.
* Si no recibes inmediatamente un correo de confirmación, busca por favor en el fólder de spam