315. “Voy demasiado lento… me falta muchísimo.”
Este es el error 4 de 21 de esta serie especial en donde estamos detectando errores o formas de pensar que nos hacen acumular peso y vivir este camino muchísimo más pesado de lo que realmente necesita ser.
Y el pensamiento del que quiero hablar hoy es este:
“Voy demasiado lento… me falta muchísimo.”
Francamente, es muy cómodo y fácil es vivir desde ahí.
Y no solamente en el tema del peso.
Muchas mujeres vivimos con esta costumbre de enfocarnos automáticamente en lo que falta.
En lo que todavía no logramos.
En lo que todavía no cambia.
En lo que todavía no es suficiente.
Y lo más fuerte es que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de cómo nos hablamos.
Alguien nos dice:
“Oye, qué bien te ves.”
Y automáticamente respondemos algo como:
“Ay no… todavía me falta muchísimo.”
“Voy súper lento.”
“Sí… pero todavía no llego.”
“Te faltan lentes.”
Como si tuviéramos la necesidad de descontar nuestro propio avance.
Y quiero que pauses aquí…
Porque esto parece humildad…
pero honestamente…
¿de qué nos sirve?
¿De qué nos sirve minimizar nuestros avances?
¿De qué nos sirve descontar el esfuerzo que sí estamos haciendo?
¿De qué nos sirve insistir en aplastarnos a nosotras mismas?
Porque si tú misma no reconoces tu crecimiento…
tu mente recibe el mensaje de que nada vale la pena.
De que nada es suficiente.
De que avanzar lento es igual a no avanzar.
De que cambiar no cuenta hasta que sea perfecto.
Y desde ahí…
claro que muchas veces terminamos regresando a espacios de donde supuestamente queremos salir.
Porque honestamente…
es agotador vivir sintiendo que hagas lo que hagas nunca es suficiente.
Y quiero decirte algo importante:
No podemos controlarlo todo.
No podemos controlar cuánto tarda el cuerpo.
No podemos controlar cada resultado.
No podemos controlar cada circunstancia.
Pero sí podemos trabajar en lo que pensamos.
Y sí podemos elegir las acciones que tomamos todos los días.
Y aquí está lo poderoso:
Porque cuando vivimos pensando:
“Voy demasiado lento… me falta muchísimo”…
normalmente nos sentimos frustradas.
Desanimadas.
Impacientes.
Y desde ahí…
muchas veces dejamos de hacer justo lo que sí te estaba ayudando.
Pero cuando nos acostumbramos a reconocer nuestros avances…
cuando nos acostumbramos a validar nuestro propio crecimiento…
cuando nos acostumbramos a celebrar nuestras pequeñas victorias…
Nos vuelvemos muchísimo más constantes.
Muchísimo más fuertes.
Y totalmente más capaces de sostener este camino.
Por eso hoy quiero invitarte a probar algo diferente.
La próxima vez que detectes este pensamiento:
“Voy demasiado lento… me falta muchísimo”…
Pausa.
Respira.
Y prueba cambiarlo por algo como:
“Hoy decido reconocer y celebrar mis pequeñas victorias.”
Y sí…
quizá al principio esto hasta se siente raro.
Porque muchas veces estamos más acostumbradas a criticarnos que a reconocernos.
Pero quiero invitarte a esforzarte en hacerlo.
Esfuérzate en reconocer tus avances.
Porque si pausas un momento…
vas a encontrar más de una pequeña victoria.
Quizá estás tomando más agua.
Quizá ya no comes igual por ansiedad.
Quizá te recuperas más rápido después de un fin de semana.
Quizá ya no te hablas igual.
Quizá hoy te rindes menos que antes.
Y todo eso cuenta.
Todo eso importa.
Todo eso es avance.
Y honestamente…
creo que muchas veces avanzamos lento porque nosotras mismas no nos permitimos avanzar diferente.
Porque seguimos viviendo desde la carencia.
Desde la crítica.
Desde el “todavía no”.
Y no, no digo que hacer estos cambios sea fácil.
A veces hasta da miedo dejar de exigirnos así.
A veces sentimos que si dejamos de presionarnos vamos a perder el control.
Pero quiero que notes algo:
La presión no necesariamente crea mejores resultados.
Muchísimas veces…
solo crea más cansancio.
Por eso este recorrido es tan valioso no hacerlo sola.
Porque a veces necesitamos que alguien nos ayude a ver el avance que nosotras mismas no estamos queriendo reconocer.
Así es que hoy quiero invitarte a practicar esto:
“Hoy decido reconocer y celebrar mis pequeñas victorias.”
Nota cómo se siente.
Nota cómo cambia tu energía.
Y nota cómo desde ese espacio…
sí se vuelve muchísimo más posible seguir creando cambios reales y sustentables.
Gracias por acompañarme en este episodio.
Y antes de irte… 🧡
Si sientes que bajar de peso se ha convertido en una batalla…
si has probado dietas, productos, empezar “ahora sí” cada lunes…
y especialmente si sientes que después de los 40, los cambios hormonales o la menopausia todo se volvió más difícil…
quiero regalarte una guía gratuita que preparé para ti:
✨ 3 claves para bajar los últimos 10 kilos sin batallar
Es una guía simple, práctica y completamente diferente a otra dieta más.
Te comparto las herramientas que más he visto transformar la relación de mis clientas con la comida, con su cuerpo… y con ellas mismas.
Descárgala gratis aquí:
https://www.monicasosa.com/claves
Y disfrutala🧡
Con mi cariño,
Tu coach Mónica
Dame por favor tus datos para poder compartir contigo cada semana estas herramientas que sé que funcionan.
* Si no recibes inmediatamente un correo de confirmación, busca por favor en el fólder de spam